La ciencia ha determinado cuál es la película más triste de todos los tiempos
¡Investigadores de Berkeley encontraron 'el patrón oro' del llanto cinematográfico!
Cada tanto, hay quienes se animan a realizar listas para categorizar películas, según su éxito, trama, longevidad y casi cualquier categoría que se nos pueda venir a la mente, como la de la película más triste del mundo. A diferencia de muchas otras listas que por lo general se basan en subjetividad de los creadores, generado polémicas interminables, la psicología experimental se propuso encontrar "ese" film capaz de inducir una tristeza pura y medible en cualquier entorno de laboratorio.
El experimento de la tristeza pura
En 1988, la Universidad de California en Berkeley se convirtió en el epicentro de una búsqueda sin precedentes. Los investigadores Robert Levenson y James Gross dedicaron años a diseccionar el cine para encontrar escenas que funcionaran como reactivos biológicos. Su objetivo no era el entretenimiento, sino hallar secuencias cuya potencia emocional fuera tan predecible y constante que pudiera medirse científicamente.
Finalmente en 1995, tras evaluar un catálogo inicial de 250 títulos y reducir la selección a 78 finalistas, señalaron un ganador indiscutible. La película de 1979, "El Campeón", dirigida por Franco Zeffirelli, demostró tener un impacto emocional superior a cualquier otra obra analizada, logrando incluso superar la icónica escena de la muerte de la madre de Bambi (1942), que hasta entonces se consideraba el estándar del duelo cinematográfico.
Cómo se cuentan las lágrimas en "El Campeón"

Una secuencia de tres minutos en El Campeón hace llorar a todos los espectadores
La trama de la película es una nueva versión del clásico de 1931. Narra la historia de Billy Flynn (interpretado por Jon Voight), un boxeador en decadencia que decide regresar al ring con el único propósito de ofrecer un futuro mejor a su hijo, T.J. (Ricky Schroder).
El punto crítico identificado por la ciencia es una secuencia de apenas tres minutos. En ella, tras una pelea brutal, el pequeño T.J. se enfrenta a la vulnerabilidad absoluta de su padre en un desenlace que despoja al espectador de cualquier defensa emocional.
La eficacia de esta escena es tal que el estudio de Gross y Levenson ha sido citado en más de 300 artículos científicos posteriores. Investigadores de diversas áreas han utilizado El Campeón como una herramienta de precisión para observar cómo la tristeza influye en el comportamiento humano. Se ha empleado en estudios sobre la privación del sueño, en análisis sobre el consumo de tabaco, midiendo cuántas caladas da un fumador bajo estrés emocional, y en experimentos sobre cómo el estado de ánimo afecta el juicio cognitivo.
Las otras emociones del cine
Además de El Campeón, el estudio de Gross y Levenson de 1995 identificó otros títulos que se convirtieron en los "estándares de laboratorio" para disparar emociones específicas. Aquí tienes los finalistas que la ciencia utiliza cuando necesita manipular el estado de ánimo de un sujeto de prueba:
- Bambi (1942): Durante décadas fue la reina de la tristeza, pero tras el estudio quedó relegada al segundo puesto. Se sigue utilizando en psicología para estudiar el duelo infantil y la pérdida del cuidador primario.
- Cuando Harry encontró a Sally (1989): Fue seleccionada como la herramienta definitiva para inducir alegría. La escena de la cafetería y los diálogos ingeniosos demostraron generar una respuesta positiva constante y medible en los participantes.
- El resplandor (1980): Es la película utilizada por excelencia para estudiar el miedo. Los investigadores determinaron que ciertas secuencias de Stanley Kubrick son las más eficaces para elevar la conductancia de la piel (sudoración por estrés) y el ritmo cardíaco.
- El Padrino II (1974): Se utiliza frecuentemente en experimentos que buscan inducir ira o indignación, debido a sus complejas dinámicas de traición familiar y dilemas morales.
Un fenómeno difícil de olvidar

El remake de El Campeón 1979 es la película más triste de todos los tiempos según la ciencia
Lo que hace que esta película sea el patrón de la tristeza para la ciencia es la autenticidad de la reacción que provoca. No se apoya en trucos visuales complejos ni efectos especiales, sino enteramente en la interpretación de un niño enfrentado a una pérdida irreparable y en la conexión con su padre.
La respuesta de los participantes en los estudios fue tan consistente que los científicos determinaron que para inducir un estado de melancolía profunda en un entorno de prueba, no existe recurso más eficiente.
Ver El Campeón es aceptar un reto emocional. Es una película que no solo se ve, sino que se experimenta de forma física a través del nudo en la garganta y las lágrimas. La ciencia ya ha hecho el trabajo de campo y ha verificado los resultados. Si decides verla, es muy probable que la imagen final de Billy y T.J. sea la que recuerdes como la más triste, de ahora en adelante.
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