YouTube niega que busque crear adicción pese a perseguir 1.000 millones de horas diarias de “engagement”
¡YouTube enfrenta una demanda que busca frenar la 'ingeniería de la adicción'!
La batalla legal contra el scroll infinito y el diseño adictivo de las redes sociales ha escalado hasta el Tribunal de Distrito del Norte de California. Allí, YouTube se enfrenta a una demanda masiva que la acusa de explotar la psicología juvenil para maximizar el tiempo de permanencia en su plataforma.
Este episodio es el resultado de una demanda colectiva liderada por la abogada Previn Warren, quien busca responder a cientos de distritos escolares y familias, que han denunciado que las métricas de éxito de la compañía han desencadenado una crisis de salud mental infantil marcada por la ansiedad, la depresión y la falta de sueño.
El ambicioso objetivo de los mil millones
Durante un reciente interrogatorio judicial, Cristos Goodrow, vicepresidente de Google, tuvo que dar explicaciones sobre la cultura corporativa de la plataforma. Según documentos publicados en TechXplore, la empresa se fijó hace una década una meta que calificaron internamente como "grande, atrevida y audaz": alcanzar los 1.000 millones de horas de visionado diarias en todo el mundo antes de que terminara 2016.
Frente al juez, la defensa de YouTube sostuvo que su propósito fundamental es ofrecer "utilidad" y que ver desplazamientos infinitos de contenido sin un fin claro representaría un "fracaso absoluto" para su modelo. Mientras que para los demandantes, funciones como la reproducción automática actúan como una "cinta de correr" diseñada para mantener al usuario atrapado en un ciclo ininterrumpido de consumo.
Esta retención visual no solo alimenta el algoritmo, sino que, según se expuso en el juicio, ha impactado directamente en el crecimiento bursátil de Alphabet y en la remuneración de sus altos ejecutivos.
Impacto en los más jóvenes

La parte acusadora alega que varias funciones para controlar el tiempo en pantalla solo están disponibles en YouTube Premium
Uno de los puntos más críticos del proceso legal se centra en el impacto sobre los menores de edad. Se ha denunciado que la ingeniería detrás de la plataforma aprovecha la vulnerabilidad psicológica de niños y adolescentes, provocando problemas graves como la falta de sueño. Aunque Goodrow reconoció estos efectos nocivos, argumentó que YouTube ha implementado medidas paliativas, como recordatorios de descanso y temporizadores en su versión infantil.
No obstante, el equipo legal de las familias afectadas cuestiona la eficacia de estas herramientas. Señalan contradicciones en el modelo de negocio, como el hecho de que ciertas funciones que facilitarían un consumo menos adictivo estén relegadas a la suscripción premium. Para la acusación, esto demuestra que el diseño prioriza la facturación publicitaria y la permanencia frente al dispositivo sobre la salud del espectador.
La batalla antiadicción apenas empieza
Este proceso en California es visto por los expertos como un "caso de prueba" que podría sentar un precedente global. Mientras que Europa ya cuenta con la Ley de Servicios Digitales (DSA) para combatir el diseño adictivo, una sentencia condenatoria en Estados Unidos validaría jurídicamente la teoría de que los algoritmos de recomendación son "productos defectuosos".
Lo anterior no solo reforzaría las sanciones millonarias que Bruselas ya prepara contra plataformas como TikTok, sino que obligaría a las compañías tecnológicas a rediseñar sus interfaces a nivel mundial para evitar una responsabilidad civil sin precedentes.
La estrategia de defensa de YouTube busca desmarcarse del estigma que persigue a otras gigantes como Meta, TikTok o Snapchat. Al intentar definirse simplemente como un "catálogo audiovisual" y no como una red social, la empresa pretende eludir las regulaciones más estrictas sobre salud mental adolescente.
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